Nota: ★★★★✰
A Woody Allen o lo quieres o lo odias, mi caso es el primero, aunque si hay algunas de sus últimas películas que me parecen la peste. Pero la que nos ocupa ha sido una gratísima sorpresa.
Owen Wilson, que a priori puediera parecer que no pega ni con cola en una película de Woody Allen, interpreta al guionista de Hollywood que odia lo que hace aunque tiene un éxito tremendo y que cree tener que cambiar de rumbo. Su mujer, además, es la típica mujer opresiva que no le deja desarrollarse como persona, también porque el se deja, todo hay que decirlo. En un viaje a Paris, nuestro guionista frustrado, enamorado de los años 20 parisinos no deja de repetir una y otra vez que el pasado siempre fue mejor y esto es lo que la película trata de contradecir. Demostrar que todos pensamos que antes se vivía mejor que ahora, pero que en realidad es cuestión de mirar bien las cosas.
Lo más atractivo de la película es su traslado a los años 20 el cual se da en los paseos nocturnos del protagonista, encontrandose este con numerosos personajes carismáticos de la época y llevandole a la conclusión final de la película. La puesta en escena de los periodos que discurren en el París de los años 20 es visualmente muy bella y atractiva, dándonos una visión de la época y con momentos muy divertidos protagonizados por ciertos personajes, así como un juego a ver quien es quien.
Owen Wilson cumple notablemente, es más, es como ver a un joven Woody Allen, por la forma de vestir, andar y moverse así como por comentarios propios de los personajes que Woody a protagonizado a lo largo de su carrera. Realmente se nota que es Woody Allen en el cuerpo de Owen Wilson. Por otro lado, uno de los papeles más destcados en el lado del París de los años 20 es el de Marion Cotillard, la cual tiene un papel muy importante en la existencialidad de nuestro personaje protagonista.
Para mi es lo mejor de Woody Allen en los últimos años, tanto por contenido como por factura, guión y producción. Toda una belleza de película.
